Mahates, Bolívar.— Pedro Adán Torres convirtió en una sala de tecnología la promesa que hizo durante su breve paso por la Cámara de Representantes: destinar el 100 % de su salario como congresista al colegio donde estudió. El Centro de Innovación Tecnológica Orika fue inaugurado el 15 de septiembre dentro de la institución.
El nuevo centro funciona en un salón existente de la institución, adecuado para recibir los equipos. Allí quedaron instalados 25 computadores portátiles, nuevos puestos de trabajo, aire acondicionado y un tablero digital. También se reportaron recursos audiovisuales y trabajos en el techo, el sistema eléctrico y el cableado.
La población beneficiaria reportada alcanza los 712 estudiantes de primaria y bachillerato. De esa cifra, 450 corresponden a primaria. Para la institución, el aula abre un espacio destinado al aprendizaje con herramientas tecnológicas dentro de las actividades educativas.
Un salón que ahora funciona como aula tecnológica
El cambio comenzó por el espacio físico. Antes de la intervención había un salón; no funcionaba allí una sala de cómputo. La adecuación permitió convertirlo en el Centro de Innovación Tecnológica Orika y concentrar allí los equipos para las actividades de formación.
La primera jornada permitió observar cómo los estudiantes comenzaron a utilizar los computadores. Algunos estaban familiarizados con los teléfonos celulares, pero no necesariamente con los portátiles. Frente a las máquinas empezaron con acciones básicas como mover el mouse, hacer clic y explorar la pantalla.
En medio de esa actividad, Torres intentó poner en funcionamiento uno de los computadores y un niño que estaba cerca terminó ayudándolo. No quedó establecido si el equipo estaba en hibernación o si el estudiante conocía el procedimiento para activarlo. Torres reaccionó con humor y reconoció que el niño sabía más que él en esos asuntos digitales.
La escena ocurrió dentro de una jornada que también incluyó actividades culturales de la comunidad. Mientras los estudiantes probaban los computadores, en otros espacios de la institución continuaban una presentación de mapalé y la venta de cocadas por parte de mujeres de San Basilio de Palenque.
La apertura del aula estuvo precedida por una actividad de formación realizada el 8 de agosto. Ese día, 40 estudiantes y cinco docentes de la institución viajaron a Barranquilla para participar en el TechCaribe Show. Según TechCaribe, la actividad correspondió a una primera fase de su programa Kuagro Tech.
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Tecnología, inteligencia artificial y formación
Durante la inauguración, Torres habló de formación tecnológica, inteligencia artificial y competencias asociadas con STEM y STEAM. También planteó que San Basilio de Palenque pueda convertirse en un referente en tecnologías de la información y las comunicaciones.
La formación tecnológica había empezado antes de que el nuevo centro abriera sus puertas. Según TechCaribe, el programa Kuagro Tech contempla formación práctica en programación e inteligencia artificial y tendría continuidad en Palenque. Ese antecedente acompaña la apertura de un espacio que ahora queda dentro de la institución para el trabajo con equipos digitales.
El proyecto tiene además una relación directa con la historia de la escuela y con la experiencia de Torres como estudiante. Durante la inauguración recordó que cuando estudiaba allí había una máquina de escribir que los alumnos no podían tocar. Utilizó esa referencia para explicar por qué quiso acercar herramientas tecnológicas a los estudiantes de la institución.
La iniciativa tomó forma durante su breve paso por la Cámara de Representantes. Antes de posesionarse, según su propio relato, recibió un aviso de la Secretaría de la Cámara en el que se le informaba que tenía nueve días para asumir la curul. Sabía que su permanencia sería limitada y llegó a dudar si aceptar.
Después de hablar con su familia decidió hacerlo. En junio de 2026 hizo pública la promesa de destinar el 100 % de su salario como congresista a una iniciativa tecnológica para la institución donde había comenzado su formación. La propuesta consistía en intervenir un salón existente y dotarlo para convertirlo en un espacio de formación.
Tres meses después, esa promesa quedó materializada en el Centro de Innovación Tecnológica Orika. El salón intervenido recibió los computadores y los demás elementos de dotación, y los estudiantes comenzaron a utilizar los equipos durante la jornada de inauguración.
El nuevo espacio quedó incorporado a la institución como un aula para actividades de formación tecnológica. La escena del niño ayudando a Torres con uno de los computadores fue uno de los momentos de la jornada, mientras la atención principal estaba puesta en la apertura del salón equipado.
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