Colombia — La Registraduría Nacional del Estado Civil certificó las firmas de David Luna y lo habilitó oficialmente como candidato a la Presidencia de la República, convirtiéndolo en el primer aspirante por firmas en recibir aval formal para entrar a la contienda electoral de 2026, un paso que lo deja listo para participar en los próximos mecanismos de selección.
La decisión fue anunciada este jueves en la capital del país y confirma que el proceso de recolección y verificación de apoyos ciudadanos cumplió con todos los requisitos legales exigidos para la inscripción de una candidatura independiente. Con ello, Luna queda habilitado para competir bajo el aval de su movimiento ciudadano “Sí Hay Un Camino”.
El pronunciamiento de la Registraduría establece que las firmas entregadas fueron revisadas, catalogadas como válidas y certificadas dentro de los tiempos previstos por la autoridad electoral. Esta validación lo posiciona como el primer candidato presidencial por firmas que recibe oficialmente el visto bueno de la entidad en el actual calendario electoral.
Desde el equipo del aspirante se destacó que la certificación no solo tiene un valor administrativo, sino que representa la confirmación formal de que la candidatura cumple con el marco legal vigente. La inscripción por firmas es una de las vías previstas para quienes buscan competir sin el respaldo directo de partidos políticos tradicionales.
Luna, quien aspira a la Presidencia a través del Movimiento Ciudadano “Sí Hay Un Camino”, agradeció públicamente a las personas que respaldaron su postulación con su firma. En un mensaje posterior a la certificación, señaló que este respaldo ciudadano fue determinante para alcanzar el aval de la Registraduría.
También expresó su reconocimiento a la entidad electoral por la rapidez con la que adelantó el proceso de revisión y validación de los apoyos. Según indicó, la celeridad permitió despejar el camino para concentrarse ahora en la siguiente fase del proceso político.
Certificación de firmas abre la carrera presidencial
La confirmación de la Registraduría llega en un momento clave del calendario electoral, cuando los distintos sectores políticos comienzan a definir sus estrategias y mecanismos de selección de candidatos. En el caso de las candidaturas por firmas, la certificación es el requisito que marca la diferencia entre una aspiración en trámite y una candidatura formalmente habilitada.
Con esta decisión, David Luna se convierte en referencia para otros aspirantes que también buscan inscribirse mediante el respaldo ciudadano. La validación de firmas es uno de los filtros más exigentes del sistema electoral, pues implica revisar cientos de miles de apoyos y verificar su autenticidad.
El proceso de recolección de firmas es una herramienta contemplada por la ley para ampliar la participación política y permitir que movimientos ciudadanos accedan a la competencia electoral sin depender de estructuras partidistas. En este caso, la Registraduría confirmó que el procedimiento se ajustó a los estándares requeridos.
En el comunicado conocido este jueves, la entidad subrayó que la certificación se otorgó tras comprobar el cumplimiento integral del requisito legal, lo que deja a Luna en igualdad de condiciones frente a otros aspirantes que se inscriben por aval de partidos o coaliciones.
A partir de ahora, el candidato podrá participar plenamente en los escenarios de discusión y selección que se desarrollen en el marco de la campaña presidencial. Su nombre entra oficialmente en el tablero político nacional como una de las opciones habilitadas para la carrera por la Casa de Nariño.
Camino hacia la Gran Consulta por Colombia
Tras recibir la certificación, Luna ratificó que participará en la “Gran Consulta por Colombia”, prevista para el próximo domingo 8 de marzo. Este mecanismo se perfila como uno de los espacios en los que distintos sectores medirán fuerzas para definir candidaturas de cara a la elección presidencial.
La participación en esta consulta marca el siguiente paso en la hoja de ruta política del aspirante. Con la certificación de firmas ya en mano, su equipo podrá concentrarse en la organización territorial y en la difusión de sus propuestas dentro del marco permitido por la ley electoral.
El candidato ha insistido en que su aspiración se construyó desde la movilización ciudadana y no desde estructuras partidistas tradicionales. En ese sentido, la validación de la Registraduría refuerza la narrativa de una candidatura que se apoya en el respaldo directo de los votantes.
En declaraciones posteriores a la decisión, Luna reiteró su agradecimiento a quienes firmaron por su inscripción y destacó que este apoyo representa un voto de confianza para competir en la contienda presidencial. También subrayó la importancia de mantener un proceso transparente y respetuoso de las reglas democráticas.
La certificación, sin embargo, no implica ventaja automática en la carrera electoral. A partir de ahora, el candidato deberá enfrentarse al mismo escenario competitivo que el resto de aspirantes, con el desafío de posicionar su nombre y su proyecto político ante un electorado cada vez más fragmentado.
En el entorno político, la oficialización de la candidatura de Luna introduce un nuevo actor en la dinámica preelectoral. Su presencia amplía el abanico de opciones que comenzarán a perfilarse en debates, consultas y escenarios de concertación política en los próximos meses.
La carrera hacia las presidenciales de 2026 empieza así a tomar forma con definiciones concretas. La certificación de firmas se convierte en el primer gran paso para quienes buscan llegar a la contienda desde movimientos ciudadanos, y en el caso de David Luna, en la puerta de entrada formal a una competencia que apenas comienza.
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