Colombia - Desde este 1 de abril de 2026 rige un nuevo aumento en el precio de la gasolina y el ACPM en el país, tras la actualización de los precios de referencia publicada por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) mediante la Circular 260 de 2026.
El ajuste impacta directamente el valor de los combustibles y se refleja de inmediato en estaciones de servicio, generando efectos en cadena sobre distintos sectores económicos. En ciudades de la región Caribe como Barranquilla, Cartagena y Montería, el incremento comienza a sentirse no solo en el abastecimiento de vehículos, sino también en la dinámica del transporte de carga, la movilidad urbana y los costos logísticos asociados a la distribución de bienes.
La actualización quedó consignada en el documento oficial que establece los precios de referencia de venta al público que rigen desde el 1 de abril, con base en la estructura de costos definida por el Gobierno Nacional a través de los ministerios de Hacienda y de Minas y Energía, lo que confirma que el ajuste responde a una política económica y fiscal previamente determinada.
En el caso de Barranquilla, el precio de la gasolina quedó en $15.524 por galón, mientras que el ACPM se ubica en $11.051. En Cartagena, la gasolina se fijó en $15.481 y el diésel en $11.016, mientras que en Montería los valores alcanzan los $15.731 para gasolina y $11.266 para ACPM, configurando un escenario de precios que impacta de forma directa a la región Caribe.
A nivel nacional, el promedio del precio de la gasolina en las 13 ciudades principales se ubicó en $15.449 por galón, mientras que el ACPM alcanzó los $11.082, consolidando un nuevo punto de referencia en el mercado de combustibles que sirve como base para la dinámica económica en distintos sectores productivos.
Cómo se define el precio de la gasolina en Colombia
La actualización de precios responde a una estructura técnica compleja que contempla múltiples componentes dentro de la cadena de los combustibles, los cuales determinan el valor final que pagan los consumidores y reflejan tanto variables internas como condiciones del entorno internacional.
Entre estos elementos se encuentran el ingreso al productor, los costos de transporte mayorista y minorista, los márgenes de distribución y los impuestos aplicables, incluyendo el impuesto nacional, el impuesto al carbono y la sobretasa, todos ellos integrados dentro de un esquema regulado que define el precio final.
Dentro de estos factores, el ingreso al productor representa uno de los componentes más relevantes, ya que constituye la base estructural sobre la cual se construye el precio final, y cualquier variación en este elemento tiene un impacto directo en el valor que se traslada al consumidor.
Este componente, junto con otros valores estructurales, es definido por el Gobierno Nacional, específicamente por los ministerios de Hacienda y de Minas y Energía, que establecen las condiciones económicas y fiscales del mercado de combustibles en función de variables como el precio internacional del petróleo y las necesidades fiscales.
Posteriormente, la CREG se encarga de consolidar esa estructura técnica y publicar los precios de referencia mediante las circulares oficiales, que son las que entran en vigencia en cada periodo y se traducen en los valores que finalmente pagan los ciudadanos en estaciones de servicio.
Este mecanismo permite ajustar los precios de manera periódica, en función de variables como el comportamiento del mercado internacional, la tasa de cambio, los costos logísticos internos y la sostenibilidad del sistema de subsidios o compensaciones, lo que convierte al precio de los combustibles en un indicador clave de la economía.
En ese contexto, el aumento que entra en vigor en abril se integra a la dinámica de ajustes que viene registrando Colombia en los últimos meses, en medio de presiones económicas que inciden directamente en el costo de los combustibles y en la estabilidad del mercado energético.
Impacto en la región Caribe y costo de vida
El incremento en el precio de los combustibles tiene efectos inmediatos en la región Caribe, donde ciudades como Barranquilla dependen en gran medida del transporte terrestre para la distribución de bienes, alimentos y servicios esenciales, lo que amplifica el impacto del ajuste en la vida cotidiana.
El aumento en el costo de la gasolina y el ACPM incide directamente en sectores como el transporte público, el transporte de carga y la logística, generando presiones adicionales sobre los precios de productos básicos, lo que puede traducirse en incrementos en la canasta familiar en el corto y mediano plazo.
Durante los últimos meses, los ajustes en combustibles han sido un factor determinante en la estructura de costos de múltiples actividades económicas, lo que amplifica su impacto en el bolsillo de los ciudadanos y en la dinámica comercial de la región Caribe.
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Aunque la circular oficial incluye únicamente 13 ciudades principales, otras ciudades del Caribe como Santa Marta, Valledupar, Riohacha y Sincelejo mantienen valores cercanos, de acuerdo con la estructura regional de precios, lo que indica que el impacto del aumento se extiende a toda la región.
La evolución de estos precios continuará siendo un factor clave para medir el comportamiento del costo de vida, especialmente en regiones donde el transporte representa un componente significativo en la cadena de abastecimiento y en la movilidad cotidiana.
El ajuste que entra en vigencia desde abril reafirma el papel de los combustibles como uno de los principales determinantes de la dinámica económica nacional, con efectos que trascienden el sector energético y se extienden a toda la actividad productiva del país.
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