Suspenden empresa en Galapa por olores y emisiones

Suspenden empresa en Galapa por olores y emisiones
Lunes, Marzo 30, 2026 - 17:30

Suspenden empresa en Galapa por olores y emisiones

Denuncias por olores ofensivos en Galapa llevaron a la suspensión de ALTENERGY S.A.S., tras hallazgos de irregularidades en emisiones y operación sin permisos. El proceso sancionatorio sigue en curso y podría derivar en nuevas sanciones.

Barranquilla - Habitantes de Galapa denunciaron olores ofensivos que derivaron en la suspensión de actividades de la empresa ALTENERGY S.A.S., luego de que la autoridad ambiental detectara presuntas irregularidades en emisiones y operación de equipos sin autorización, en un caso que ha puesto en el foco las condiciones ambientales en la zona.

La medida fue ordenada por la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (C.R.A.), que dispuso frenar de inmediato las actividades que generan emisiones al aire y el uso de equipos no autorizados, ante el riesgo de afectaciones ambientales y a la salud. La decisión busca detener las operaciones mientras se revisan las condiciones bajo las que venía funcionando la empresa y se verifican los posibles incumplimientos detectados.

En las visitas técnicas realizadas tras las quejas de la comunidad se encontraron varias situaciones que encendieron las alertas. Entre ellas, la operación de procesos de deshidratación y tratamiento sin contar con permiso vigente de emisiones, pese al uso de fuentes fijas que funcionan con combustible tipo fuel oil, lo que implica una mayor carga contaminante si no existen controles adecuados.

El uso de este combustible implica la emisión de gases y partículas que, sin controles adecuados, pueden afectar la calidad del aire en zonas cercanas. En un entorno como Galapa, esto puede traducirse en olores persistentes, molestias constantes y posibles impactos en la salud respiratoria de quienes viven alrededor, especialmente en poblaciones sensibles como niños, adultos mayores o personas con antecedentes respiratorios.

Además, la exposición prolongada a este tipo de emisiones puede afectar la vida cotidiana de los habitantes, generar incomodidad constante y alterar la percepción de bienestar en el entorno. Este tipo de situaciones suele incrementar la presión sobre las autoridades para intervenir cuando los controles ambientales no se están cumpliendo de manera adecuada.

También se identificó la instalación de equipos que no estaban contemplados en la licencia ambiental original, lo que habría modificado las condiciones bajo las cuales fue autorizada la operación. Este tipo de cambios requiere revisión previa, ya que puede alterar los niveles de emisión, los procesos productivos y las condiciones de manejo ambiental inicialmente aprobadas.

Cuando no se actualiza la licencia en estos casos, se pierde claridad sobre el alcance real de la operación y sus efectos. Esto dificulta verificar si se están cumpliendo los límites permitidos y si las condiciones actuales siguen siendo seguras para el entorno, especialmente cuando hay cambios en la infraestructura o en la forma en que se desarrollan los procesos.

A lo anterior se suman problemas en las zonas de cargue y descargue, donde se observó presencia de aceite sobre suelos sin protección adecuada, así como la falta de estructuras de contención suficientes. Estas condiciones aumentan el riesgo de filtraciones y contaminación del suelo, lo que podría generar impactos indirectos en otros recursos cercanos si no se corrigen a tiempo.

Las quejas por olores fueron el punto de partida del caso y permitieron activar las inspecciones. Este tipo de reportes suele ser clave cuando las afectaciones no siempre son visibles, pero sí evidentes para quienes conviven a diario con ellas, y funcionan como alerta temprana frente a posibles incumplimientos ambientales.

Con la información recopilada, la autoridad decidió imponer la suspensión como una forma de evitar que la situación se agrave mientras se revisan los incumplimientos detectados. La medida detiene temporalmente la operación mientras se aclara el estado real de la actividad y se determinan las condiciones en las que podría continuar.

La suspensión es inmediata y se mantendrá mientras avanza el proceso sancionatorio, que es el que definirá si hubo incumplimientos y qué consecuencias tendría la empresa. Este proceso permite revisar los hallazgos, contrastarlos con la normativa vigente y establecer las medidas que correspondan según el caso.

En este punto, se ha evidenciado que la empresa no cuenta con el permiso de emisiones requerido ni ha avanzado en la actualización de su licencia ambiental, lo que mantiene las condiciones que dieron origen a la intervención y prolonga la incertidumbre sobre el impacto real de la operación.

El proceso sigue abierto y podría derivar en sanciones dependiendo de lo que se determine en el curso de la investigación, así como de las acciones que adopte la empresa frente a los hallazgos. Estas pueden incluir ajustes obligatorios, restricciones en la operación o sanciones económicas si se comprueba el incumplimiento de las condiciones exigidas.

En este escenario, el avance del caso también dependerá de la capacidad de la empresa para corregir las fallas señaladas y adaptarse a las exigencias ambientales, lo que será clave para definir si puede retomar sus actividades en condiciones reguladas.

La orden de suspensión quedó formalizada mediante acto administrativo, lo que obliga a su cumplimiento inmediato y deja abierta la posibilidad de nuevas decisiones si se confirman las irregularidades detectadas durante las inspecciones.

Hasta ahora, ALTENERGY S.A.S. no se ha pronunciado públicamente sobre la medida ni sobre las observaciones hechas por la autoridad, lo que mantiene abierta la expectativa sobre su posición frente al caso.

El proceso sancionatorio continúa en curso y definirá las responsabilidades de la empresa, mientras se mantienen las observaciones sobre la falta de permisos y ajustes en su operación. Por ahora, la medida preventiva sigue vigente para evitar mayores afectaciones en la zona.

Lee más noticias haciendo clic. REDPRENSA

Las opiniones expresadas de los columnistas en los artículos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de REDPRENSA, del Editor o su consejo directivo.