En Barranquilla el Carnaval no es solo fiesta cultural: es poder al revés. Es tiempo en que la autoridad se vuelve burla, la solemnidad se disuelve y el orden se transforma. Durante estos cuatro días, lo que oprime se ridiculiza y lo que domina se degrada simbólicamente. Pero también crece lo que conquista.
Ese escenario no es ajeno a la política: a 18 días de elecciones, la puja entre el Jefe de Estado y la poderosa fuerza Char se hace más visible. La ausencia de Petro en la Batalla de Flores y su distancia con la Reina no pasó inadvertida.
En Barranquilla ahora mandan Michelle Char Fernández carismática, cercana, inteligente y auténtica y, por supuesto, su tío, el alcalde Alejandro Char, quien se caminó el Cumbiódromo como figura de altísima favorabilidad. Esta versión de la celebración patrimonial también permitió visualizar nuevos protagonistas de la resiliente familia: los primos de Michelle Alex Jr., Mariana, Victoria y Natalia, todos Char.
El Carnaval es potente y absoluto. El “Padre Primitivo” (líder, autoridad de Freud en Tótem y Tabú) no se derrocó, pero sí se fundió simbólicamente. El sistema no se destruyó: se expuso. El poder no desapareció: se desacralizó y se volvió cercano. Por eso líderes y aspirantes osados se instalaron en los palcos y, con sonrisas silenciosas, respondieron cuando les mencionaron a Petro.
Es catarsis colectiva: el pueblo no gobierna, pero se ríe de quien lo hace. No manda, pero representa. No transforma el orden, pero lo desnuda. No es evasión: es lenguaje. No es escape: es espejo. Y no es solo cultura y tradición: es política ritualizada.
Parece que todo acaba hoy martes y que se hizo historia; pero “Aquí Suena” otra verdad: la Reina fue un hit emocional. Su timing perfecto la llevó a un “click” verdadero. Es como una pelá de barrio: bacana, fresca, real.
Nada se calculó: fue auténtico. Y quedó claro, clarito, que en el Carnaval como en la política no triunfa quien polariza, sino quien entiende, siente y coherentemente da identidad.
Al final, se impuso la conexión auténtica.
Y la encarna Michelle.
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