La agitación y el proselitismo político se están moviendo alrededor de las consultas y candidaturas presidenciales, pero también es importante observar lo que suceda en las parlamentarias, por ser un indicador definitivo para la elección presidencial.
Cuando revisamos el contenido de las campañas no hay propuestas innovadoras que cautiven y emocionen; las estrategias apuntan a impactar en los medios, inclusive con show para buscar los likes, y antes que exponer ideas y virtudes, se priorizan los insultos, descalificaciones y defectos. Quienes se dicen de izquierda sindican a los otros como de derecha, de riquitos, aunque tengan un micro negocio y de corruptos; la derecha inclusive el centro, caen en lo mismo centran la atención en los errores, desafueros y populistas decisiones inconstitucionales e inconvenientes del Gobierno. Ya todos, incluyendo periodistas, analistas y ciudadanos, graduaron los conceptos de izquierda y derecha como ideología.
Esas controversias alejan la atención y generan desinterés por la visión de país y, por ende, el voto pierde la esencia que debe ser escoger a los mejores para el País. La campaña para el Congreso se reduce a foto, vallas, colores, logo símbolos y numero, pareciera que hubiera desdén por los temas importantes que el ciudadano debe saber, para entender las opiniones que se generan en la política, muchas sin sentido que a diario se escuchan, creen y repiten inducidos, por el impacto mediático.
La prensa, los opinadores de política, candidatos y en general la gente, replican como la idea más maravillosa que a los parlamentarios se les debe bajar el salario y que ganan mucho; eso es buscar la fiebre en la sabana; cuando de lo que se trata es elegir a hombres y mujeres preparados para el parlamento, lo cual requiere una seria experticia, formación, fundamentación, capacidad y compromiso, en todas las disciplinas profesionales, que supere el monto salarial que perciben, y a la vez, colocan la vara alta para el acceso de muchos personajes que a nombre de la inclusión llegan careciendo de las habilidades para desempeñar esa labor que requiere mucho conocimiento, y cuando faltan, salta de bulto esa ausencia que sirve para generalizar y descalificar.
Entonces, escuchar y entender las propuestas, exigir esfuerzo y escoger buenos legisladores, favorece la democracia, mejora la orientación legislativa, reduce la práctica política a la crítica usada para ocultar falencias.
La falta de propuestas y ausencia del análisis de temas de interés, contribuyen al estancamiento de la cultura política y consecuencialmente permite dar por ciertas las narrativas populistas, enfrentamientos de clases y resentimientos que generan odios; hasta entre amigos, vecinos y parientes.
Todos los aspirantes deben estructurar y exponer su visión de País a los ciudadanos que son potenciales electores y éstos a su vez, recibir esa valiosa opción para detenerse a escuchar, entender y comprender las propuestas, y así tomar una decisión informada, que enaltezca la utilización de ese poder llamado voto.









