Barranquilla — Air-e Intervenida confirmó que la tarifa de energía para sus usuarios del Caribe no tendrá incremento en 2026 y se mantendrá en $796 por kilovatio hora, un dato que arranca el año con alivio directo para hogares y empresas en Atlántico, Magdalena y La Guajira, en un contexto nacional de presiones sobre el costo de los servicios públicos.
La decisión impacta de inmediato a tres departamentos donde el gasto en energía pesa en la canasta mensual de las familias y en los costos operativos del comercio y la industria. Para enero, el valor del kilovatio hora se mantiene en $796, cifra que se ubica $80 por debajo del promedio nacional, que en diciembre cerró en $876.
Ese diferencial se traduce en un ahorro frente a otras regiones del país. En una factura residencial promedio, la brecha reduce el impacto mensual, mientras que para establecimientos comerciales representa una contención directa de gastos en el inicio de 2026.
Tarifa estable en medio de la presión nacional
El anuncio se produce en un escenario en el que los costos de la energía han sido tema central por su efecto sobre la inflación y el poder adquisitivo. En ese contexto, la estabilidad tarifaria en la región Caribe adquiere relevancia como un dato concreto frente al comportamiento del mercado en otras zonas.
Air-e Intervenida explicó que la permanencia del precio responde a una estrategia enfocada en evitar que se trasladen a los usuarios costos ineficientes. Según la empresa, el objetivo es sostener tarifas que permitan aliviar el gasto de los hogares y dar margen al comercio y a las industrias que dependen de un suministro constante.
Desde la perspectiva económica, mantener una tarifa por debajo del promedio nacional equivale a reducir presión sobre los presupuestos familiares y ofrecer un entorno más predecible para los sectores productivos. En regiones con alta informalidad laboral, cualquier variación en los servicios públicos tiene un efecto inmediato sobre el consumo.
La compañía también señaló que este resultado es consecuencia de una gestión técnica que prioriza decisiones oportunas y una negociación eficiente en la compra de energía con los generadores. Ese proceso permitió asegurar precios que la empresa califica como justos y sostenibles para los usuarios.
Transición energética y costo para el usuario
Otro de los factores destacados es la priorización de fuentes renovables dentro del portafolio de compra de energía. Air-e Intervenida indicó que la adquisición de energía de este tipo se alinea con la política de transición energética y aporta a la sostenibilidad del sistema eléctrico.
Desde el punto de vista financiero, la estrategia busca equilibrar dos frentes: responder a compromisos ambientales y evitar que el costo de la transición recaiga de forma abrupta en la tarifa final que pagan los usuarios. En la práctica, la compañía plantea que el reto es avanzar hacia un modelo más limpio sin desbordar el presupuesto de los consumidores.
La estabilidad de la tarifa en 2026 se presenta como un indicador de corto plazo dentro de un proceso de ajuste más amplio del sector eléctrico. Para Atlántico, Magdalena y La Guajira, donde el acceso a energía confiable es clave para la actividad económica, la señal es clara: el servicio se mantiene con un precio competitivo frente al resto del país.
Más allá del anuncio, la empresa subrayó que este escenario depende también del comportamiento de los usuarios. En un mensaje a la comunidad, hizo un llamado a la corresponsabilidad en el pago oportuno de las facturas o en la adopción de los planes de financiación disponibles.
Ese componente es central para la sostenibilidad del sistema. El flujo constante de recursos permite, según la compañía, seguir invirtiendo, mejorar el servicio y garantizar que la energía llegue con calidad y continuidad a cada hogar, negocio y comunidad atendida.
La empresa insiste en que la sostenibilidad del modelo no depende solo de la gestión interna. La corresponsabilidad de los usuarios es vista como una variable clave para sostener el equilibrio entre ingresos, inversión y calidad del servicio.
De cara al primer trimestre del año, el sector comercial aparece entre los principales beneficiados. Restaurantes, tiendas y pequeños talleres suelen registrar aumento en sus gastos fijos en enero. Contar con una tarifa estable les permite planificar mejor su flujo de caja y ajustar precios sin trasladar presiones adicionales al consumidor final.
En el ámbito industrial, aunque el consumo es mayor y los contratos tienen condiciones específicas, el indicador de estabilidad envía una señal de previsibilidad. Para empresas con operaciones en los tres departamentos, la diferencia de $80 frente al promedio nacional se traduce en una ventaja comparativa en costos operativos.
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La información entregada por Air-e Intervenida se convierte así en un dato económico de primer orden para la región Caribe al inicio de 2026. En un país donde las tarifas de los servicios públicos suelen ser un factor de tensión social, el anuncio de que no habrá incremento marca el tono de la discusión energética para los próximos meses.
A corto plazo, la expectativa estará puesta en que la cifra de $796 se mantenga a lo largo del año y no solo en el arranque de enero. La empresa no habló de proyecciones de ajuste, pero sí dejó claro que la política apunta a sostener tarifas estables mientras las condiciones del mercado lo permitan.
Para los usuarios, el mensaje es concreto: la factura de energía no subirá en 2026 bajo la estructura tarifaria anunciada para este inicio de año. En una economía doméstica donde cada peso cuenta, esa confirmación se convierte en un alivio tangible que impacta desde la mesa del hogar hasta la caja del comercio local.
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