Colombia - Tigo asumió el control operativo de Movistar en Colombia, un movimiento que marca el inicio formal del proceso de integración entre ambos operadores y que redefine la gestión administrativa y operativa de una de las compañías con mayor presencia en el mercado de telecomunicaciones del país.
El control operativo implica que Tigo pasa a dirigir las decisiones internas de Movistar en Colombia, incluyendo áreas estratégicas como planeación, administración, estructura organizacional y coordinación operativa. Este paso no significa que la fusión esté concluida ni que la marca Movistar desaparezca del mercado, sino que corresponde a una nueva etapa dentro de un proceso de integración que se desarrollará de manera progresiva.
Desde la perspectiva empresarial, el inicio del control operativo representa un cambio sustancial en la relación entre ambos operadores, que durante años compitieron de manera directa en los segmentos de telefonía móvil, servicios fijos y atención a clientes corporativos. Con este movimiento, la competencia se transforma en un proceso de integración funcional que modifica la dinámica interna del sector.
Para los usuarios, la asunción del control operativo no genera cambios inmediatos. Los planes, contratos y condiciones comerciales se mantienen sin modificaciones y los servicios continúan prestándose con normalidad. Movistar sigue operando frente al público bajo su marca comercial, conservando la relación directa con sus clientes mientras se desarrollan los ajustes internos.
El inicio del control fue comunicado previamente a empleados y directivos de ambas compañías, dando paso a ajustes organizacionales y administrativos. Estos cambios incluyen la reorganización de equipos, la alineación de procesos y la coordinación de estructuras internas, con el objetivo de preparar el terreno para las siguientes fases de la integración.
El movimiento se produce en un contexto complejo para el sector de telecomunicaciones en Colombia, caracterizado por altos costos operativos, exigencias crecientes de inversión en infraestructura y una presión constante sobre los márgenes financieros. En ese escenario, la integración entre operadores aparece como una estrategia para ganar eficiencia, optimizar recursos y asegurar la sostenibilidad del negocio.
Tigo y Movistar han sido actores relevantes del mercado colombiano durante años, con presencia tanto en servicios móviles como fijos, y con una amplia base de usuarios a nivel nacional. La integración operativa abre un nuevo capítulo en la historia del sector, al modificar la forma en que se gestionan dos de los principales operadores del país.
Aunque el proceso ya está en marcha, la integración no se encuentra concluida. Las compañías deberán avanzar en definiciones adicionales de carácter interno, que incluyen ajustes operativos, decisiones estratégicas y eventuales cambios en la estructura societaria, los cuales se implementarán de forma gradual y por etapas.
El control operativo asumido por Tigo marca un punto de inflexión en el proceso de integración, pero su alcance final dependerá de la ejecución de las siguientes fases y de la evolución del mercado de telecomunicaciones. Analistas del sector señalan que este tipo de procesos suelen extenderse en el tiempo y requieren una gestión cuidadosa para evitar impactos negativos en la calidad del servicio.
Desde una perspectiva más amplia, el inicio de la integración refleja una tendencia de consolidación en el sector TIC, impulsada por la necesidad de escala, eficiencia y capacidad de inversión. Esta tendencia se observa no solo en Colombia, sino en otros mercados de la región, donde los operadores enfrentan desafíos similares.
En el corto plazo, el foco de la integración estará puesto en la coordinación interna y la estabilidad operativa, mientras que en el mediano plazo se esperan definiciones más profundas sobre el modelo de negocio, la estructura organizacional y la estrategia comercial del nuevo esquema integrado.
El mercado y los usuarios seguirán atentos a la evolución del proceso, en un sector donde las decisiones empresariales tienen un impacto directo en la conectividad, el acceso a servicios digitales y el desarrollo económico del país. El control operativo asumido por Tigo constituye así el primer paso visible de una integración que continuará desarrollándose en los próximos meses.
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